Nada más entrar, junto a la puerta, hay un portatarjetas en la pared. Mete ahí la tarjeta de la habitación y la luz se enciende; al sacarla, se apaga.
Es el sistema habitual en hoteles y sirve para que no quede nada encendido cuando sales. Si vas a salir un rato y prefieres dejar algo cargando, tenlo en cuenta: al llevarte la tarjeta se corta la corriente de la habitación.